El fenómeno de la lluvia ácida se ha convertido en uno de los iconos de la degradación del medio ambiente provocada por la industrialización. Se produce cuando el dióxido de azufre (SO2) y los óxidos de nitrógeno (NOx) reaccionan con el oxígeno atmosférico y se disuelven en el agua de lluvia, formando los ácidos sulfúrico y nítrico. El viento puede provocar que estos corrosivos elementos recorran miles de kilómetros antes de precipitarse en forma de lluvia, rocío, granizo, nieve o niebla, e incluso en forma de gases y partículas ácidas, lo que se conoce como ‘deposición seca’. Aunque la naturaleza también genera estos gases, por ejemplo a partir del magma volcánico, los principales responsables de este problema medioambiental son las emisiones causadas por los medios de transporte, las centrales térmicas que queman combustibles fósiles, las plantas industriales y el amoníaco del estiércol de las explotaciones ganaderas intensivas.
http://revista.consumer.es/web/es/20061101/medioambiente/70849.php


